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Las quince mejores comedias de la historia.

1. Luces de la ciudad (City Lights, 1931), de Charles Chaplin.



2. Ser o no ser (To Be or Not to Be, 1942), de Ernst Lubitsch.



3. La quimera del oro (The Gold Rush, 1925), de Charles Chaplin.



4. El verdugo (1963), de Luis García Berlanga.



5. Playtime (ídem, 1967), de Jacques Tati.



6. El hombre tranquilo (The Quiet Man, 1952), de John Ford.



7. Los viajes de Sullivan (Sullivan´s Travels, 1941), de Preston Sturges.



8. Monsieur Verdoux (ídem, 1947), de Charles Chaplin.



9. Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot, 1959), de Billy Wilder.



10. El maquinista de La General (The General, 1926), de Buster Keaton y Clyde Bruckman.



11. Tiempos modernos (Modern Times, 1936), de Charles Chaplin.



12. El gran dictador (The Great Dictator, 1940), de Charles Chaplin.



13. Sopa de ganso (Duck Soup, 1933), de Leo McCarey.



14. El apartamento (The Apartment, 1960), de Billy Wilder.



15. Ninotchka (ídem, 1939), de Ernst Lubitsch.

Las diez mejores películas de los años treinta (lista revisada).*


M, el vampiro de Düsseldorf (M, 1931), de Fritz Lang.



Capricho imperial (The Scarlet Empress, 1934), de Josef von Sternberg.



Alexánder Nevsky (Aleksandr Nevskiy, 1938), de Sergei M. Eisenstein.



Historia del último crisantemo (Zangiku monogatari, 1939), de Kenji Mizoguchi.



Los violentos años veinte (The Roaring Twenties, 1939), de Raoul Walsh.



Luces de la ciudad (City Lights, 1931), de Charles Chaplin.



L´Atalante (ídem, 1934), de Jean Vigo.



Dejad paso al mañana (Make Way for Tomorrow, 1937), de Leo McCarey.



La reina Cristina de Suecia (Queen Christina, 1933), de Rouben Mamoulian.



La novia de Frankenstein (Bride of Frankenstein, 1935), de James Whale.

*Los títulos que integran la lista aparecen en orden aleatorio.

Dejad paso al mañana (Make Way For Tomorrow, 1937) de Leo McCarey.

“Cuando tienes diecisiete años, el mundo es maravilloso, tu vida está llena de diversión, de alegría, fiestas y bailes. Pero cuando tienes setenta, ya no te importan las fiestas, ni piensas en ir a bailar, y la única diversión que te queda es fingir que no hay ninguna realidad que asumir”.

Barkley y Lucy Cooper (Victor Moore y Beulah Bondi) son un viejo matrimonio que reúne a sus hijos para comunicarles que están arruinados y que van a ser desahuciados. Ante esa situación, estos deciden repartirse a sus progenitores, que por vez primera en muchos años, tendrán que vivir separados el uno del otro, lo que supondrá un duro golpe para ellos.


Pocas películas rebosan tanto patetismo y tristeza en la pantalla como Make Way For Tomorrow, la obra maestra de Leo McCarey y uno de los mejores filmes norteamericanos de los años treinta. Este tierno relato sobre el amor crepuscular y la ingratitud filial, sirvió muy probablemente de inspiración a Yasujirō Ozu para su inmortal Cuentos de Tokio (Tôkyô monogatari, 1953), aunque, en realidad, y pese a lo que en un principio pudiera parecer, se trate de dos obras bastante diferentes entre sí, como podrá verse a continuación.


Si El rey Lear, de William Shakespeare, se iniciaba con el reparto del reino de un viejo monarca entre sus hijos, Dejad paso al mañana lo hace trastocando por completo esa premisa. Aquí, el patriarca de los Cooper, tan cansado y abatido como el Lear Shakesperiano, sentado en un sillón, que no en un trono, no sólo no tiene nada que repartir, sino que prácticamente suplica para él y su esposa la caridad de sus descendientes. La respuesta de estos, como ustedes pueden imaginar, será decepcionante: pegas y más pegas. Tantas que, de los cuatro reunidos, dos de ellos se escabullen por diferentes razones, por lo que Lucy, la madre, termina yéndose a vivir con George (Thomas Mitchell), un buen hombre, pero títere de su mujer (Fay Bainter), y Barkley, el padre, hace lo propio con la poco agradable Cora (Elisabeth Risdon). La convivencia, en uno y otro caso, tampoco será la más idónea, lo que llevará tanto a los ancianos como a sus hijos, a plantearse nuevas alternativas. Ese desagradecido comportamiento de los hijos para con sus padres, es lo que emparenta principalmente a la película que nos ocupa con la citada Cuentos de Tokio. Sin embargo, existe una gran diferencia entre ambas, y es que Make Way For Tomorrow es, además, una conmovedora historia de amor. Sirva de ejemplo el hermosísimo último tercio del filme, donde Barkley y Lucy rememoran su luna de miel antes de despedirse para siempre en una estación de tren. Que el espectador no se sorprenda si alguna lágrima asalta sus mejillas de improviso en esta escena final, una de las más tristes de toda la historia del séptimo arte.


Como no sabemos hacia dónde nos conducirá el cine del mañana, les recomiendo que, mientras tanto, se refugien en el de ayer. Les aseguro que rara vez decepciona.


Las diez mejores películas sobre la vejez*.

"Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena".
(Ingmar Bergman)

Saraband (ídem, 2003), de Ingmar Bergman.



Candilejas (Limelight, 1952), de Charles Chaplin.



Cuentos de Tokio (Tokyo monogatari, 1953), de Yasujiro Ozu.



Amor (Amour, 2012), de Michael Haneke.



Fresas salvajes (Smultronstället, 1957), de Ingmar Bergman.



Una historia verdadera (The Straight Story, 1999), de David Lynch.



Vivir (Ikiru, 1952), de Akira Kurosawa.



Dejad paso al mañana (Make Way For Tomorrow, 1937), de Leo McCarey.



El cochecito (1960), de Marco Ferreri.



Umberto D. (ídem, 1952), de Vittorio De Sica.


*La lista está ordenada de manera aleatoria.

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