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Las 10 mejores películas sobre sacerdotes.

"El sacerdocio es la dignidad suma entre todas las dignidades creadas".
(San Ignacio de Antioquía)


1. Los comulgantes (Nattvardsgästerna, 1963), de Ingmar Bergman.



2. Nazarín (1959), de Luis Buñuel.



3. Diario de un cura rural (Journal d´un curé de campagne, 1951), de Robert Bresson.



4. Madre Juana de los Ángeles (Matka Joanna od Aniolów, 1961), de Jerzy Kawalerowicz.



5. Léon Morin, sacerdote (Léon Morin, prêtre, 1961), de Jean-Pierre Melville.



6. Monsieur Vincent (ídem, 1947), de Maurice Cloche.



7. Yo confieso (I Confess, 1953), de Alfred Hitchcock.



8. El exorcista (The Exorcist, 1973), de William Friedkin.



9. Calvary (ídem, 2014), de John Michael McDonagh.



10. Forja de hombres (Boys Town, 1938), de Norman Taurog.

Soundtracks: Calvary (2014) de Patrick Cassidy.

Por Antonio Miranda.


            Resulta complicado no acercarse de forma casi abrupta, por cualquier amante del arte y la música, a la carrera artística del compositor irlandés, uno de los genios indiscutibles (y desconocidos) del Arte en toda su dimensión. Muy cercano a los matices del minimalismo orquestal absoluto y fabricante de sentimientos drásticos, Cassidy mantiene en toda su obra un estudio y una meditación intelectual envidiables por cualquier artista y al alcance de pocos de ellos. No obstante, arduo de escuchar y comprender.

            Recordado (o intuido) por muchos gracias a su magnífica aria para la banda sonora de ‘’Hannibal’’, ‘’Vide cor Meum’’ (pero con trabajos maestros a sus espaldas y exuberantes colaboraciones con la mejor voz del panorama actual, Lisa Gerrard), Cassidy nos presenta en ‘’Calvary’’ una partitura trascendental y pensada, reflejo absoluto del estado de ánimo y desasosiego vital del padre James Lavelle, en toda su extensión mantenida por notas constantes, sencillas y melódicas. A los pocos minutos de iniciada la historia comprenderemos su forma (aparte el significado): no podría fabricar el compositor una estructura compleja cuando ella misma se refiere a la vida de un hombre entre habitaciones rústicas, discursos de bondad e intenciones correctas. Igualmente siendo el punto de apoyo de los recuerdos del pasado y la melancolía de los seres queridos que ya no están.


        John Michael McDonagh, el director, va enlazando una historia en principio algo deslavazada pero que, con astucia, hace centrar la atención del espectador en el ámbito intelectual. Tanto número de personajes, visitas y sermones varios del párroco nos llevan, aderezados los instantes por pequeños fragmentos de la partitura, a pensar únicamente en la figura del cura, que vive triste algún seguro acontecimiento trágico de su pasado que más tarde, cuando todas las historias confluyen (en el bar del pueblo), podemos comprender. El empleo, durante la primera parte de metraje, de canciones típicas del folclore irlandés en situaciones radicalmente mundanas y el uso de la partitura original en los instantes más sustanciales nos presentan una base fundamental en el filme: el hastío vital y la desgana por la existencia (por un lado) y la vulgaridad que acoge la vida (por otro) cuando una y otra faceta se unen. Cassidy se presenta ya con la voz (en la obra como instrumento solista importante y metafísico), dejando claro el camino que su trabajo va a tomar. Es lo primero que escuchamos. Poco a poco irán intercalándose las canciones elegidas por el director con los ya mencionados pequeños cortes de los temas compuestos por Cassidy. La habilidad del artista es mayúscula, tomando la forma de una quietud y templanza musical pocas veces escuchada, incluso en las dos secuencias máximas de la historia. La primera de ellas ocurre en la mitad de los sucesos, asistiendo el padre Lavelle a un herido de muerte, consolando al tiempo a su mujer. Aparece entonces con fuerza (y por vez primera) el segundo de los temas de ‘’Calvary’’(tras el pequeño desarrollo del primero durante los instantes iniciales), contenido, dramático, arquetipo de la Belleza. Alcanzada su presentación en la película, Cassidy (anudadas ya las historias vitales y mundanas de los personajes del pueblo) desarrolla su máxima presencia y habilidad en el conjunto. Aguarda pacientemente, sin hacer presencia, el otro momento importante, referido ahora a la esfera terrenal (el religioso cae de nuevo en el vicio del alcohol, escuchándose en plenitud una de las canciones no originales para el filme) y agolpa entonces su aparición absoluta en el desenlace.

Patrick Cassidy.

          El final de ‘’Calvary’’ no puede llegar a explicarse con unas letras. Lo que el compositor es capaz de provocar en este momento, en la secuencia última, es de una fuerza tan grande que un acontecimiento dramático llega a ser tratado mediante la hermosura sin ningún tipo de grieta ni peligro. El riesgo es máximo: el genial artista comienza el momento con un par de notas agudas mantenidas y los graves anunciando la llegada de la voz. Terrible, verdadero, trágico, sublime… Es indiferente la postura que hayas mantenido durante todo el filme: la tristeza, la ternura, el dolor…saldrán sacudidos de pronto de tu interior escuchando una simple nota. A juicio de quien esto escribe, de los finales de historia más arrolladoramente controlados por la música. Absoluta belleza. Lirismo etéreo.

            En conclusión, nos encontramos ante un trabajo excepcional, un minimalismo sacro que, ya por serlo, no suele ser reconocido lo que en verdad merece, aspecto también que le otorga, para el estudioso profundo, un atractivo mayúsculo si cabe. Sin lugar a dudas, de las mejores composiciones de los últimos tiempos y un artista y obra que cualquier amante de la música minoritaria debiera escuchar.


Las diez mejores películas estrenadas en España durante 2015.


1. Heimat, la otra tierra (Die andere Heimat - Chronik einer Sehnsucht, 2013), de Edgar Reitz. Alemania/Francia. Estrenada el 18 de septiembre.




2. Qué difícil es ser un dios (Trudno byt bogom, 2013), de Aleksey German. Rusia. Estrenada el 10 de abril.




3. Corn Island (Simindis Kundzuli, 2014), de George Ovashvili. Georgia/Alemania/Francia/República Checa/Kazajistán/Hungría. Estrenada el 22 de mayo.




4. The Assassin (Nie yin niang, 2015), de Hou Hsiao-Hsien. Taiwán/China/Hong Kong/Francia. Estrenada el 27 de noviembre.




5. Gett: El divorcio de Viviane Amsalen (Gett, 2014), de Ronit y Shlomi Elkabetz. Israel/Francia/Alemania. Estrenada el 1 de abril.




6. Calabria. Mafia del Sur (Anime Nere, 2014), de Francesco Munzi. Italia/Francia. Estrenada el 27 de marzo.




7. La casa del tejado rojo (Chiisai ouchi, 2014), de Yôji Yamada. Japón. Estrenada el 10 de abril.




8. Deuda de honor (The Homesman, 2014), de Tommy Lee Jones. USA/Francia. Estrenada el 13 de noviembre.




9. Sicario (ídem, 2015), de Denis Villeneuve. Estados Unidos. Estrenada el 13 de noviembre.




10. Calvary (ídem, 2014), de John Michael McDonagh. Irlanda/Reino Unido. Estrenada el 6 de marzo.

Calvary (ídem, 2014) de John Michael McDonagh.

“No desesperes, uno de los ladrones se salvó. No te confíes, uno de los ladrones fue condenado”.
(San Agustín)

El padre James Lavelle (Brendan Gleeson), párroco de la iglesia de un pequeño pueblo irlandés, es amenazado de muerte durante una confesión por uno de sus feligreses.


Si en Yo confieso (I Confess, 1953), infravalorado clásico de Alfred Hitchcock, el sacerdote interpretado por Montgomery Clift escuchaba de boca del asesino la revelación de un crimen que más tarde terminaría por implicarlo, debatiéndose entonces entre su inocencia y el secreto de confesión, en Calvary, segunda película del realizador y guionista británico John Michael McDonagh, el padre James, al que encarna un enorme, colosal Brendan Gleeson, recibe una amenaza directa de muerte por parte de uno de sus parroquianos que previamente le ha confesado haber sufrido abusos sexuales en manos de otro eclesiástico durante el pasado (se estima que en el seno de la Iglesia católica irlandesa se abusó de unos treinta y cinco mil niños entre los años cincuenta y los años ochenta). Con esta inquietante escena, limitada en su plasmación a un primer plano del protagonista, arranca el magnífico filme que nos ocupa.


Emulando a Gabriel García Márquez, podríamos definir a Calvary como la crónica de una muerte anunciada. El relato se estructura a lo largo de ocho días, de domingo a domingo. Una semana entera para que el padre James ponga en orden su propia vida (recibe la visita de su hija Fiona, a la que no ve desde hace algún tiempo y que ha intentado suicidarse) y la de la comunidad en la que ejerce su ministerio, antes de toparse en la playa con el frío rostro de la muerte, como el Antonius Block de El séptimo sello (Det sjunde inseglet, 1957), aunque su personaje recuerde más al del sheriff Will Kane de Solo ante el peligro (High Noon, 1952). Durante esos días asistiremos al calvario de un hombre bueno, íntegro, en el seno de una colectividad mediocre y frustrada. James deberá soportar el descreimiento y la ironía de sus feligreses, de variopintas edades y condición social, bajo cuyas acciones (criminales en determinados casos) subyace el peor de los vacíos existenciales. La figura del sacerdote ya no es lo que era. Los tiempos han cambiado, y su presencia, antaño innegociable, es vista ahora como el arcaico y molesto rescoldo de una antigua moral. McDonagh ha reconocido inspirarse para su película en el llamado modelo psiquiátrico de Kübler-Ross, también conocido como modelo de las cinco etapas del duelo (negación, ira, negociación, depresión y aceptación), normalmente aplicado a aquellas personas a las que se les diagnostica una enfermedad terminal, o que, como en este caso, deben enfrentarse a una situación traumática.


El director, que en su narración no prescinde de un cínico y oscuro sentido del humor, opta por una puesta en escena sobria (especialmente austero resulta el cuarto donde descansa el protagonista), que contrasta con la primigenia belleza del paisaje costero irlandés en las secuencias de exteriores.

Calvary contiene diálogos brillantes, incómodas reflexiones, un gran personaje central y un buen grupo de pintorescos secundarios. De lo mejorcito que veremos en nuestros cines a lo largo de este 2015.


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