“Una
pintura siempre es lo suficientemente moral, cuando es trágica y muestra el
horror de lo que retrata”.
(Barbey D´Aurevilly)
Christina
Delassalle (Véra Clouzot) y Nicole Horner (Simone Signoret), son la esposa y la
amante, respectivamente, de Michel Delassalle (Paul Meurisse), el autoritario
director de un internado. Hartas de sufrir su tiranía y sus malos tratos, deciden
asesinarlo.
Si
en 1960, con Psicosis, Alfred
Hitchcock provocó que muchos espectadores sintiesen pánico ante el simple hecho
de tomar una ducha, unos años antes, el director francés Henri-Georges Clouzot,
al que muchos han comparado con el maestro británico por su sentido del
suspense, hizo que otro elemento cotidiano del cuarto de baño se convirtiera en
objeto de nuestras pesadillas: la bañera. Les
diaboliques, incontestable clásico del cine francés, adapta la novela Celle qui n’était plus, de Pierre
Boileau y Thomas Narcejac, también autores de D´entre les morts, que fue llevada a la gran pantalla por el citado
Hitchcock en su mítica Vértigo.
La
película, pese a no inquietar como probablemente lo hiciese en la época de su
estreno, sigue manteniéndose como un notable thriller psicológico donde el naturalismo, el suspense y el terror
(porque contiene momentos en verdad escalofriantes), van de la mano durante sus
casi dos horas de metraje. Quizá su punto más fuerte sea la contraposición
psicológica entre los personajes de Christina y Nicole, ambas magníficamente interpretadas
por Véra Clouzot (mujer del director) y Simone Signoret de manera respectiva.
La primera de ellas posee un carácter débil, pusilánime, enfermizo, atormentado.
Además, sufre una dolencia cardíaca que subraya desde un punto de vista físico su
fragilidad interior. La segunda, en cambio, es segura y decidida, con nervios
de acero. Nada que ver con su compañera de fatigas homicidas. Sólo las une el profundo
odio que profesan hacia Michel: marido de una, amante de la otra y un cabrón
con las dos. Nicole es la que planifica su asesinato; sin embargo, algo parece
no salir bien… Clouzot apoya su minucioso guión sobre una puesta en escena en
la que destaca la extraordinaria fotografía en blanco y negro de Armand
Thirard. Esa escenografía expresionista alcanza cotas sobresalientes en su
inolvidable y terrorífico tramo decisivo, del que, haciendo caso al consejo que
aparece en los títulos de crédito finales, no diré nada para no fastidiar la
sorpresa al lector que aún no haya disfrutado la cinta.

En
1996 Hollywood perpetró un pobre remake, Diabólicas
(Diabolique), dirigido por
Jeremiah Chechik e interpretado por Sharon Stone, Isabelle Adjani y Chazz
Palminteri que es mejor olvidar.