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Las diez películas más decepcionantes estrenadas en España durante 2015.


1. Birdman o (La inesperada virtud de la ignorancia) (Birdman or [The Unexpected Virtue of Ignorance], 2014), de Alejandro González Iñárritu. USA. Estrenada el 9 de enero.




2. Puro vicio (Inherent Vice, 2014), de Paul Thomas Anderson. USA. Estrenada el 13 de marzo.




3. Mad Max: Furia en la carretera (Mad Max: Fury Road, 2015), de George Miller. Australia/USA. Estrenada el 15 de mayo.




4. Leviatán (Leviafan, 2014), de Andrey Zvyagintsev. Rusia. Estrenada el 1 de enero.




5. El francotirador (American Sniper, 2014), de Clint Eastwood. USA. Estrenada el 20 de febrero.




6. Pasolini (ídem, 2014), de Abel Ferrara. Francia/Bélgica/Italia. Estrenada el 20 de marzo.




7. Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia (En duva satt pa en gren och funderade pa tillvaron, 2014), de Roy Andersson.




8. Foxcatcher (ídem, 2014), de Bennett Miller. USA. Estrenada el 6 de febrero.




9. It Follows (ídem, 2014), de David Robert Mitchell. USA. Estrenada el 29 de mayo.




10. Viaje a Sils Maria (Clouds of Sils Maria, 2014), de Olivier Assayas. Francia/Alemania/Suiza. Estrenada el 12 de junio.

Las 10 mejores películas de los años 00. Lista de 2015.


1. Armonías de Werckmeister (Werckmeister harmóniák, 2000), de Béla Tarr. Hungría/Italia/Alemania/Francia.




2. Yi yi (ídem, 2000), de Edward Yang. Taiwán/Japón.




3. Mulholland Drive (Mulholland Dr., 2001), de David Lynch. Francia/USA.




4. El nuevo mundo (The New World, 2005), de Terrence Malick. USA/Reino Unido.




5. 2046 (ídem, 2004), de Wong Kar-wai. Hong Kong/China/Francia/Italia/Alemania.




6. El pianista (The Pianist, 2002), de Roman Polanski. Francia/Polonia/Alemania/Reino Unido.




7. Mystic River (ídem, 2003), de Clint Eastwood. USA/Australia.




8. El regreso (Vozvrashchenie, 2003), de Andrei Zvyagintsev. Rusia.




9. Caché (ídem, 2005), de Michael Haneke. Francia/Austria/Alemania/Italia.




10. Infiel (Trolösa, 2000), de Liv Ullmann. Suecia/Italia/Alemania/Finlandia/Noruega.


Festival de Cine Europeo de Sevilla 2014: "Leviatán" o de cómo priorizar la forma sobre el fondo.


LEVIATÁN (Leviafan, 2014), de Andrei Zvyagintsev. Sección Oficial.


Empezaba fuerte la Sección Oficial del Festival de Cine Europeo de Sevilla de este año. Leviatán, del cineasta ruso Andrei Zvyagintsev, Mejor Guión en Cannes y Mejor Película en el Festival de Londres, se postulaba, a priori, como una de las propuestas más atrayentes del certamen. Y quizá por ello la decepción ha sido bastante importante. El filme no sólo no cumple con las expectativas generadas, sino que se confirma, al menos en mi opinión, como la peor película del autor de El regreso (Vozvrashchenie, 2003). Visualmente imponente (las localizaciones de la ciudad portuaria de Múrmansk, en el extremo noroeste de Rusia, junto a la frontera noruega y finlandesa, son en verdad bellísimas), la cinta se resiente por culpa de un guión que supone un baturrillo en el que tienen cabida el caciquismo político, el drama familiar y las reflexiones religiosas. La sinopsis es la siguiente: Nicolay (Aleksey Serebryakov), quien vive en compañía de su mujer, Lilya (Elena Lyadova), y de un hijo adolescente proveniente de una relación anterior, va a ser expropiado por culpa de un alcalde mafioso (Roman Madyanov) que pretende hacer negocio con la venta del terreno. En su ayuda llega, procedente de Moscú, Dmitriy (Vladimir Vdovichenkov), abogado amigo que sabe cómo poner en su sitio al mandamás del pueblo. Los personajes carecen de dimensión, siendo alguno de ellos una mera caricatura (el alcalde), mientras que la trama vira hacia senderos que escapan al interesante planteamiento inicial. Por el camino, de ciento cuarenta minutos de metraje, además de la consistencia dramática del relato, van cayendo personajes que en principio parecía que iban a contar con mayor protagonismo. Es como si el guión, firmado al alimón por Oleg Negin y el propio Zvyagintsev, no supiera hacia dónde decantarse. Demasiado vodka y un humor que personalmente no entiendo (no en Zvyagintsev). Una lástima, en definitiva, puesto que el plano formal está muy conseguido (asombrosa fotografía de Mikhail Krichman). El desalentador final, eso sí, no da lugar a ninguna duda: el poder, con o sin la ayuda de Dios, siempre se sale con la suya.


El regreso (Vozvrashchenie, 2003) de Andrei Zvyagintsev.

“Por severo que sea un padre juzgando a su hijo, nunca es tan severo como un hijo juzgando a su padre”.
(Enrique Jardiel Poncela)

Dos hermanos adolescentes, Andrei (Vladimir Garin) e Ivan (Ivan Drobonravov), ven alteradas sus vidas con el regreso a casa de su padre (Konstantin Lavronenko) después de doce años de ausencia.


Impresionante ópera prima del realizador ruso Andrei Zvyagintsev premiada con el León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia. Vozvrashchenie, doloroso drama paterno-filial, constituye uno de los mayores logros de la cinematografía europea de la pasada década. Sus poderosas imágenes, grabadas de manera indeleble en la retina del espectador, le valieron a Zvyagintsev ser equiparado con el mismísimo Andrei Tarkovsky, con quien, además de nombre y patria, comparte cierto sentido poético-simbólico de la imagen. Al igual que el autor de Stalker, Zvyagintsev realza la textura de los materiales que aparecen en pantalla, capta con agudeza los sonidos de la naturaleza y utiliza el travelling como uno de los instrumentos esenciales de su caligrafía.


La película se abre con la fantasmagórica estampa de una barca hundida en el fondo del océano. Esta primera imagen adquiere su significado al final, una vez se haya completado el visionado de la obra. Zvyagintsev estructura la trama a lo largo de casi una semana, dividiendo en episodios la acción correspondiente a cada día (domingo, lunes, martes, miércoles…). El regreso es una road movie, puesto que durante gran parte de su metraje vemos a los personajes desplazándose de un lugar a otro sin saber exactamente hacia dónde se dirigen. Este viaje que llevan a cabo el padre y sus dos hijos por los bellos parajes del norte de Rusia (portentosa fotografía en tonos ceniza de Mikhail Kritchman), supone la premisa argumental sobre la que el realizador de Novosibirsk va levantando una empalizada de emociones y sentimientos que irán ganando en intensidad conforme transcurran los minutos. Frente a la severa figura del progenitor, al que Zvyagintsev presenta tumbado en la cama cual Cristo muerto de Mantegna, y del que apenas sabemos (ni sabremos) nada, cada hijo opta por mantener una actitud diferente: la condescendencia de Andrei, el mayor, en contraposición con la rebeldía de Ivan, el pequeño y más rencoroso, y, por tanto, el principal foco de las tensiones que surjan.


Antes de que el filme se cierre con una recopilación de fotografías en blanco y negro tomadas por los dos chicos a lo largo del viaje, en las que se muestran escenas inéditas del camino recorrido, el espectador habrá asistido a una concatenación de secuencias donde la brillantez formal funciona como vehículo al servicio de su mítico sentido narrativo. 


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