Esculpiendo el tiempo cumple un año. Las (mis) cincuenta mejores películas de la historia.





Ya se ha cumplido un año desde que iniciamos nuestra aventura bloguera. En líneas generales, podemos afirmar que la experiencia ha resultado más que satisfactoria, compartiendo con todos vosotros lo que más nos gusta: EL CINE. Agradecemos la confianza depositada en nuestro humilde espacio por los visitantes y, sobre todo, por los seguidores. Ahora toca seguir creciendo y disfrutando de la pasión que nos une.

Para conmemorar este primer aniversario, hemos decidido elegir las que consideramos son las cincuenta mejores películas de la historia del cine. Como no podía ser de otro modo, se trata de una selección del todo subjetiva, producto, eso sí, de la necesaria reflexión. Esta lista no hubiera sido la misma de haberse elaborado hace unos meses, como tampoco sería igual de confeccionarse dentro de algún tiempo. Esperemos que os guste, o que, al menos, suscite vuestra curiosidad.

1. Sacrificio (Offret, 1986) de Andrei Tarkovsky. 




2. Gertrud (ídem, 1964) de Carl Theodor Dreyer. 




3. Persona (ídem, 1966) de Ingmar Bergman. 




4. Stalker (ídem, 1979) de Andrei Tarkovsky. 




5. Iván el terrible, Partes I y II (1944-1958) de Sergei M. Eisenstein.  




6. Andrei Rublev (Andrey Rublyov, 1966) de Andrei Tarkovsky. 




7. Vértigo (De entre los muertos) (Vertigo, 1958) de Alfred Hitchcock. 




8. Cuentos de Tokio (Tôkyô monogatari, 1953) de Yasujiro Ozu.  




9. Ordet (La palabra) (ídem, 1955) de Carl Theodor Dreyer.  




10. Viridiana (1961) de Luis Buñuel. 


  

11. Perversidad (Scarlet Street, 1945) de Fritz Lang.  




12. Amanecer (Sunrise: A Song of Two Humans) de F.W. Murnau.  




13. Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941) de Orson Welles.



14. El hombre que mató a Liberty Valance (The Man Who Shot Liberty Valance, 1962) de John Ford.



15. La novia de Frankenstein (The Bride of Frankenstein, 1935) de James Whale. 




16. El placer (Le plaisir, 1952) de Max Ophüls.



17. La pasión de Juana de Arco (La Passion de Jeanne d´Arc, 1928) de Carl Theodor Dreyer.



18. Laura (ídem, 1944) de Otto Preminger.



19. Carretera perdida (Lost Highway, 1997) de David Lynch.  



20. Madame de... (ídem, 1953) de Max Ophüls.



21. La noche del cazador (The Night of the Hunter, 1955) de Charles Laughton.



22. Los niños del paraíso (Les enfants du paradis, 1945) de Marcel Carné. 



23. Fresas salvajes (Smultronstället, 1957) de Ingmar Bergman. 



24. Cuentos de la luna pálida de agosto (Ugetsu monogatari, 1953) de Kenji Mizoguchi.



25. Nosferatu (Nosferatu, eine Symphonie des Grauens, 1922) de F.W. Murnau.



26. Rashomon (ídem, 1950) de Akira Kurosawa.  



27. Hamlet (Gamlet, 1964) de Grigori Kozintsev. 



28.  Capricho imperial (The Scarlet Empress, 1934) de Josef von Sternberg.



29. Carta de una desconocida (Letter from an Unknown Woman, 1948) de Max Ophüls. 



30. Senso (ídem, 1954) de Luchino Visconti. 


31. Los violentos años veinte (The Roaring Twenties, 1939) de Raoul Walsh.



32. Luces de la ciudad (City Lights, 1931) de Charles Chaplin. 



33. Yi Yi (ídem, 2000) de Edward Yang.  



34. Barry Lyndon (ídem, 1975) de Stanley Kubrick. 



35. L´Atalante (ídem, 1934) de Jean Vigo.



36. Nubes flotantes (Ukigumo, 1955) de Mikio Naruse.



37. Los comulgantes (Nattvardsgästerna, 1963) de Ingmar Bergman.



38. 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968) de Stanley Kubrick.



39. Nazarín (1959) de Luis Buñuel.



40. La quimera del oro (The Gold Rush, 1925) de Charles Chaplin.



41. El gatopardo (Il gattopardo, 1963) de Luchino Visconti.



42. El gabinete del doctor Caligari (Das Kabinett des Dr. Caligari, 1920) de Robert Wiene.



43. La sombra de una duda (Shadow of a Doubt, 1943) de Alfred Hitchcock.



44. Los mejores años de nuestra vida (The Best Years of Our Lives, 1946) de William Wyler. 



45. La parada de los monstruos (Freaks, 1932) de Tod Browning. 



46. Los siete samuráis (Shichinin no samurai, 1954) de Akira Kurosawa.



47. Pasión de los fuertes (My Darling Clementine, 1946) de John Ford.  




48. Extraños en un tren (Strangers on a Train, 1951) de Alfred Hitchcock. 




49. Scarface, el terror del hampa (Scarface, 1932) de Howard Hawks.  




50. Ser o no ser (To Be or Not to Be, 1942) de Ernst Lubitsch. 




Chinatown (ídem, 1974) de Roman Polanski.


Años 30, Los Ángeles. El ex policía J.J. Gittes (Jack Nicholson) es ahora un detective privado especializado en divorcios. Un día, llega a su oficina la señora Mulwray, que pretende que siga a su marido, ingeniero jefe del departamento de agua y energía de la ciudad, pues sospecha que tiene una amante. A partir de ahí, Gittes se verá envuelto en un oscuro asunto relacionado con la desviación del agua pública en tiempos de sequía. La situación se tornará aún más confusa cuando descubra que ha sido contratado por una impostora, y no por la verdadera señora Mulwray (Faye Dunaway).  

 
Polanski regresó a los Estados Unidos (se había marchado a Europa tras el truculento asesinato de su esposa Sharon Tate a manos de la “familia Manson”) para filmar este clásico relato negro al que engrandeció al otorgarle su habitual visión pesimista y trágica de la vida, convirtiéndolo en excelente epílogo del género.

El preciso guión de Robert Towne, heredero de Chandler y Hammett, ofrece una compleja trama repleta de detalles (es recomendable visionar el filme en más de una ocasión), en la que tienen cabida la corrupción, las ansias de poder, la violencia, los secretos incestuosos y el fatalismo romántico.


Jack Nicholson está espléndido (el director supo controlar muy bien los tics que, en ocasiones, llevan a la sobreactuación al actor neoyorquino) en su interpretación de un personaje con pasado amargo y misterioso. Sabemos poco de él, tan sólo que dejó la policía tras un incidente ocurrido en el barrio chino de Chinatown (posiblemente la muerte de la mujer a la que amaba). Lamentablemente, el caprichoso destino le hará regresar a ese lugar maldito para (re)vivir otra experiencia funesta en la desgraciada secuencia que cierra la película.

La fascinante Faye Dunaway, por su parte, da vida a la femme trágica, que no fatal, que embriaga la historia de insondable tristeza por causa de su monstruoso padre (magnífico John Huston en su breve papel).


Polanski se muestra hábil en la narración, administrando con inteligencia los elementos que confieren suspense y tensión a la cinta, algo en lo que el cineasta franco-polaco es un verdadero maestro.

La fotografía de marcados tonos sepia de John A. Alonzo y la elegante banda sonora de Jerry Goldsmith, son otros aspectos a destacar en este gran filme, uno de los mejores trabajos de su autor.

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