Louis Mazzini (Dennis Price) es un ignorado descendiente de la aristocrática familia de los D´Ascoyne. Con el fin de vengarse por los desprecios que él y su madre han sufrido durante años como consecuencia del matrimonio de ésta con un plebeyo, el joven decide eliminar a los ocho miembros (Alec Guinness) de la noble familia que le preceden en la sucesión al título de duque.
Brillantísima y sofisticada comedia negra salida de los legendarios Estudios Ealing, que supone una crítica mordaz a la decadente y viciada aristocracia británica.
Robert Hamer, realizador talentoso pero poco prolífico debido a su excesiva afición a la bebida, dirige con envidiable pulso narrativo este relato de ambición y venganza, plagado de humor negro y claramente influenciado por el Monsieur Verdoux (1947) de Charles Chaplin. El propio Hamer y John Dighton fueron los encargados de adaptar la novela Israel Rank de Roy Horniman, obteniendo como resultado un inteligente e irónico guión que destaca por su carácter milimétrico y corrosivo.
El filme comienza ubicándose en la celda en la que Louis, ya convertido en duque de Chalfont, espera ser ejecutado a la mañana siguiente por sus actos delictivos. A lo largo de la noche, nuestro protagonista irá desgranando la historia de su vida a través de la escritura de sus memorias; siendo su voz en off, la que nos hará partícipes de las razones que le llevaron a convertirse en un frío y calculador homicida de lucubraciones maquiavélicas.
El hecho de que se nos presente a Louis como un tipo de educación y modales exquisitos que se venga por amor a su madre, provoca que el público empatice con él desde el principio (algo que también sucedía en la citada obra de Chaplin), a pesar de que se trate de un verdadero asesino. Todas sus víctimas son encarnadas por Alec Guinness, que realiza una labor interpretativa absolutamente extraordinaria. Resultando creíble en todos sus personajes, ya sea un viejo banquero, un reverendo de pocas luces, un general del período colonial o una activista en favor del sufragio de la mujer. El contrapeso femenino de la película recae en Sibella Holland (Joan Greenwood, actriz habitual en las producciones Ealing) y Edith D´Ascoyne (Valerie Hobson). La primera es ambiciosa e interesada; la segunda, bondadosa y ejemplar. La relación de Louis con ambas, fluctuará según el momento de la trama en función de la situación y sus intereses. Viéndose su vida irremediablemente marcada por las dos.
Hamer dota a su cinta de una elegante puesta en escena que se beneficia de la espléndida fotografía en blanco y negro de Douglas Slocombe, antiguo cámara en tiempos de guerra al que se conoce, fundamentalmente, por haber trabajado junto a Spielberg en las tres primeras entregas de Indiana Jones.
Es cierto que el ritmo del filme decae en momentos muy concretos del mismo, y que algunos de los asesinatos podrían haberse planificado de manera más ingeniosa; sin embargo, nada impide que podamos afirmar, que nos encontramos ante una de las mejores comedias negras de la historia del cine.





















