Guerra y Paz (Voyna i mir, 1965-67) de Sergei Bondarchuk.

Basada en la obra homónima de Lev Tolstói,  Guerra y Paz narra las vicisitudes vitales y espirituales de Natasha Rostova (Liudmila Savelieva), Pierre Bejuzov (Sergei Bondarchuk) y el Príncipe Andrei Bolkonski (Viacheslav Tijonov) en la Rusia decimonónica, con las guerras napoleónicas como telón de fondo.

Los estudios Mosfilm se embarcaron en la producción de esta epopeya tras el éxito que había tenido en los países soviéticos la adaptación hollywoodiense de esta misma obra, dirigida unos años antes por King Vidor. La película de Vidor, que estaba protagonizada por Audrey Hepburn, Henry Fonda y Mel Ferrer, era estupenda, pero su cartón piedra poco tenía que ver con la Rusia que Tolstói había plasmado en su novela. 


Sergei Bondarchuk se encargó de escribir, dirigir e interpretar el que sigue siendo el filme más caro de la historia, con un coste que rondó los cien millones de dólares de la época. Debido al carácter inabarcable del relato de Tolstói, la película se dividió en cuatro partes que se estrenaron individualmente: Austerlitz, Natasha, La batalla de Borodino y El incendio de Moscú. La duración total es de unos 403 minutos aproximádamente.

Se trata de un filme soberbio, narrado con brío, en el que se combinan con maestría lo épico y lo íntimo; constituyendo una pieza cinematográfica única dentro de la filmografía soviética y mundial.

Las secuencias de batalla, que cuentan con decenas de miles de extras, son las más espectaculares jamás filmadas, destacando la batalla de Borodino, que pone de manifiesto la gran capacidad de Bondarchuk para dirigir a grandes masas.


La dirección se aleja de la convencionalidad clásica, abundando la utilización del punto de vista subjetivo y los movimientos ampulosos de la cámara. Bondarchuk utiliza la voz en off para mostrar las emociones y el mundo interior de los personajes, algo que, unido a la filmación poética y contemplativa del paisaje, convierte a esta película en un precedente del lenguaje cinematográfico malickiano.

Además de las secuencias de batalla anteriormente mencionadas, destacan, asimismo, el primer baile de Natasha; de mágica y portentosa puesta en escena, o la que nos muestra la onírica seducción de ésta a manos del mefistofélico Anatol (Vasili Lanovoi). 


En el ámbito interpretativo, sobresalen el trabajo de Viacheslav Tijonov, así como la hermosa y delicada Liudmila Savelieva. Menos lograda es la interpretación del propio Bondarchuk como Pierre.

Dentro del filme, hay que resaltar también la extraordinaria banda sonora de Viacheslav Ovchinnikov, que había iniciado su andadura en el cine de la mano de Andrei Tarkovsky, y la fotografía de Anatoli Petritski y Aleksandr Shelenkov, que consiguen que cada fotograma sea una pequeña delicia pictórica.

La película consiguió en 1968 el Oscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa.
         

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