The Homesman (ídem, 2014) de Tommy Lee Jones.

“Todos los hombres están locos y, pese a sus cuidados, sólo se diferencian en que unos están más locos que otros”.
(Nicolás Boileau)

1855. Mary Bee Cuddy (Hilary Swank), una ruda solterona, se hace responsable del traslado de tres mujeres que han perdido la razón desde Nebraska hasta Iowa. En su ardua tarea le ayuda George Briggs (Tommy Lee Jones), un granuja a quien salva la vida.


Sólido western con aroma clásico que supone el segundo largometraje del veterano Tommy Lee Jones tras la notable Los tres entierros de Melquíades Estrada (The Three Burials of Melquíades Estrada, 2005). La película, con guión de Kieran Fitzgerald, Wesley A. Oliver y el propio Lee Jones, adapta la novela homónima de Glendon Swarthout. The Homesman es un relato itinerante que aborda temas como la locura, la generosidad para con los demás, la redención o los prejuicios de clase.


Una vez hecha la presentación del personaje de Hilary Swank, una granjera solitaria venida del este a la que desespera no encontrar marido (un pretendiente la rechaza por considerarla “ruda y mandona”), la locura aparece en el filme como si de una plaga bíblica se tratase. Tres mujeres del mismo condado, Arabella Sours (Grace Gummer), Gro Svendsen (Sonja Richter), y Theoline Belknapp (Miranda Otto), se vuelven locas a consecuencia de las duras condiciones de vida que llevan los pioneros del oeste. Sus respectivos maridos no pueden ni quieren cuidarlas, por lo que la comunidad decide que deben ser trasladadas a una iglesia metodista de Iowa que ha aceptado hacerse cargo de ellas. Mary, probablemente impulsada por lo vacío de su existencia, y George, al que ésta libera de la horca a cambio de que la acompañe, serán quienes guíen el carromato a lo largo de varias semanas en las que tendrán que afrontar peligros varios, desde la crudeza del frío invierno hasta los vaivenes mentales de sus particulares pasajeras, pasando por la aparición de indios o de algún que otro desalmado con ganas de meter baza. Toda una odisea westerniana, en definitiva, la que nos ofrece The Homesman.


La narración fluye con serenidad, destacando su mirada desencantada hacia los acontecimientos que expone. Hay humor en la cinta, pero no oculta un tono general marcadamente melancólico y desmitificador. Tanto Tommy Lee Jones como Hilary Swank están magníficos en sus respectivos roles, aunque a esta última ya le empieza a pesar el hecho de interpretar siempre papeles con registros muy similares. Por otro lado, gran fotografía crepuscular del mexicano Rodrigo Prieto.

The Homesman, un estupendo western que los amantes del género sabrán apreciar. Pienso que Tommy Lee Jones debería ponerse más veces detrás de las cámaras.


Dos días, una noche (Deux jours, une nuit, 2014) de Jean-Pierre y Luc Dardenne.

Un buen día, echando la vista atrás, se dará usted cuenta de que estos años de lucha han sido los más hermosos de su vida”.
(Sigmund Freud)

Sandra (Marion Cotillard) tiene un problema: tras salir de una depresión va a ser despedida. Sus compañeros de trabajo, obligados a elegir entre una prima individual y la continuidad de su compañera, han decidido votar mayoritariamente en favor de lo primero. A Sandra le queda por delante un fin de semana para convencerlos de lo contrario.


Los hermanos Dardenne, máximos exponentes del drama social contemporáneo, no son ajenos a la crisis económica que afecta a media Europa. El recorte de personal también ha llegado a su cine, tal y como demuestran en Deux jours, une nuit, otra gran obra que añadir a su cada vez más imprescindible filmografía. La película narra el tour de force llevado a cabo por su protagonista, una enorme Marion Cotillard, a lo largo de un fin de semana. Dos días y una noche para convencer al prójimo de que a veces resulta más satisfactorio hacer algo por los demás que por uno mismo. No lo tendrá fácil en su ordinaria odisea, puesto que corren tiempos difíciles para todos (para los de siempre, en realidad), lo que fomenta el egoísmo en detrimento de la filantropía.


Estos realizadores belgas nacidos en Lieja durante la década de los cincuenta, tan parecidos en lo físico que cuesta distinguirlos, son tan buenos que, a diferencia de Robert Bresson, por citar un ejemplo, no necesitan prescindir de los actores para otorgar verosimilitud a las historias que cuentan. Podríamos definir a sus películas, si se me permite la licencia poética, como fragmentos de vidas rotas que tratan de recomponerse ante la objetiva mirada del cinematógrafo (he aquí un término puramente bressoniano). Rara vez emiten juicios de valor, limitándose a filmar la realidad que los rodea. En Deux jours, une nuit, los autores de Rosetta ofrecen al espectador los argumentos que justifican la actitud de cada una de las partes. Es normal que Sandra luche por conservar su puesto de trabajo, del que depende la estabilidad de su familia, como también es normal, al menos hasta cierto punto, que algunos de sus compañeros no quieran renunciar a una prima de mil euros dado que les cuesta llegar a fin de mes. El dilema, aunque simple, está brillantemente planteado e invita a la reflexión. ¿Qué haríamos nosotros si fuésemos Sandra, o si, por el contrario, estuviéramos en el lugar de sus compañeros?


A lo largo del filme, Marion Cotillard irá experimentando diferentes emociones (todas las que caben entre la esperanza y la desesperación) en función de la actitud que los demás muestran ante su problema. La dimensión psicológica de su personaje, casi siempre presente en pantalla, está muy conseguida, sin que por ello se obvie realizar apuntes sobre la situación familiar que determina la decisión de sus distintos compañeros.

Los Dardenne priman el uso de la cámara de mano, narrando con maestría y prescindiendo por completo de la música extradiegética. La sencillez es la marca de la casa.

En conclusión, una de las mejores películas de este 2014. Muy grandes los Dardenne.


Estaciones de una mente retorcida: David Lynch del uno al diez.

"Todas mis películas son acerca de mundos extraños, mundos a los que nunca podrías ir a menos que los construyas y los reproduzcas en una película".




1. Carretera perdida (Lost Highway, 1997).



2. Mulholland Drive (Mulholland Dr., 2001).



3. The Straight Story. Una historia verdadera (The Straight Story, 1999).



4. El hombre elefante (The Elephant Man, 1980).



5. Terciopelo azul (Blue Velvet, 1986).



6. Cabeza borradora (Eraserhead, 1977).



7. Corazón salvaje (Wild at Heart, 1990).



8. Inland Empire (ídem, 2006).



9. Twin Peaks: fuego camina conmigo (Twin Peaks: Fire Walk with Me, 1992).



10. Dune (ídem, 1984).

Luis Buñuel: etapas mexicana y francesa. Sus mejores trabajos.





Etapa mexicana (1947-1965):


1. Nazarín (1959).
Crítica



 2. Los olvidados (1950).
crítica




3. El ángel exterminador (1962).
crítica




4. Él (1952).
crítica




5. Simón del desierto (1965).
crítica



Etapa francesa (1956-1977):


1. Ese oscuro objeto del deseo (Cet obscur objet du désir, 1977).
Crítica




2. Bella de día (Belle de jour, 1967).
crítica




3. El discreto encanto de la burguesía (Le charme discret de la bourgeoisie, 1972).
crítica




4. La vía láctea (La voie lactée, 1969).
crítica



5. Diario de una camarera (Le journal d´une femme de chambre, 1964).
crítica

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