El manantial de la doncella (Jungfrukällan, 1960) de Ingmar Bergman.

“Ninguno hay tan bajo que no pueda esperar venganza de otro mayor”.
(Séneca)

Suecia, siglo XIV. Como cada Viernes Santo, la hermosa Karin (Birgitta Pettersson), hija del rey Töre (Max von Sydow) y aún doncella, es enviada a la iglesia para que deposite unos cirios como ofrenda a la Virgen. En su camino, la joven atraviesa un bosque donde se encuentra con tres pastores de aviesas intenciones.


Basada en una balada medieval que explica el origen de la construcción de una iglesia, El manantial de la doncella constituye uno de los trabajos menos personales de Ingmar Bergman (el guión ni siquiera es suyo). Ello, sin embargo, no debe impedirnos apreciar sus notables cualidades cinematográficas. El filme ganó el Óscar a la Mejor película de habla no inglesa, además del Globo de Oro y de la Espiga de Oro en la Seminci de Valladolid de 1961, consolidándose así el prestigio internacional de su autor.


La película, cuya acción se desarrolla a lo largo de un solo día (de mañana a mañana), puede estructurarse en tres partes: una primera en la que se plantea la premisa argumental y se presenta a los personajes principales; una segunda en la que tiene lugar la violación y el posterior asesinato de Karin a manos de los pastores; y una tercera que se inicia cuando los asesinos solicitan hospedaje en las propiedades del rey Töre para pasar la noche, y en la que éste, una vez descubierto el crimen de su hija, llevará a cabo su implacable venganza. Toda la trama de El manantial de la doncella se articula en base a elementos que se contraponen: el cristianismo frente a la pervivencia de los cultos paganos; lo bucólico del paisaje natural frente a la brutalidad de las acciones humanas; la virtud de Karin (rubia y de piel blanca) frente a vulgaridad de la bastarda Ingeri (morena y de tez oscura); el carácter atormentado de Märeta, la reina, frente al más despreocupado de su marido, el rey; la candidez de Karin frente a la malicia de los pastores, etc.


En el plano formal, la obra que nos ocupa (menor dentro de la filmografía bergmaniana), probablemente inspirada en Los siete samuráis (Shichinin no Samurai, 1954), de Akira Kurosawa, destaca por su hermosa y luminosa plasticidad, gracias al impresionante trabajo de fotografía del gran Sven Nykvist.


Papusza (ídem, 2013) de Joanna Kos y Krzysztof Krauze.

“Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos”.
(Jorge Luis Borges)

Narra algunos episodios de la vida de Bronislawa Wajs, “Papusza” (Jowita Budnik), la primera poeta de etnia romaní que consiguió publicar en Polonia con la ayuda del escritor y traductor Jerzy Ficowski (Antoni Pawlicki).


El matrimonio Krauze (Krzysztof murió en la Nochebuena de 2014) se alzó con el Premio a la Mejor dirección de la Seminci de Valladolid de 2013 gracias a este atípico y bello biopic que dignifica la figura de la poetisa gitana “Papusza” (muñeca en lengua romaní), mujer de talento natural que chocó con las anquilosadas costumbres y tradiciones de los romaníes polacos de su tiempo.


Más que una película biográfica al uso, aunque a veces pueda parecerlo, Papusza es, ante todo, un ejercicio de memoria (el gran tema del filme) en el que se retrata parte de la historia del pueblo romaní a lo largo del siglo XX (su carácter nómada, la persecución a la que fue sometido durante el nazismo, los planes de asentamiento aprobados por el gobierno comunista polaco…). Su estructura narrativa, a base de saltos temporales que van tanto hacia delante como hacia atrás, refuerza aún más si cabe esa idea de que lo que estamos viendo no es un relato meramente cronológico, sino pedazos sueltos de una memoria perdida que lucha, entre versos apenas susurrados, por reconstruirse y salir a la luz. En el plano formal, Papusza supone un trabajo de primera categoría debido a la cuidada composición de encuadres (impresionantes planos generales) y a la espectacular fotografía en blanco y negro de Krzysztof Ptak. En cambio, en el contenido (siempre por debajo del continente), quizá se eche en falta una mayor profundización en los personajes, sobre todo en lo que se refiere al personaje central, que para algo da título a la cinta, así como algo más de carisma en los intérpretes. Muy correctos en cualquier caso.


Sin ser una obra maestra, a pesar de que en ocasiones pueda resultar incluso conmovedora, el lirismo y la calma de las que hace gala Papusza, la sitúan bastante por encima de la media de películas que cada semana asoman a nuestras carteleras. Es por ello que les invito a verla.


Las diez películas más influyentes del cine de terror de todos los tiempos.

Los títulos que conforman esta lista aparecen en orden cronológico.


El gabinete del Dr. Caligari (Das Cabinet des Dr. Caligari, 1920), de Robert Wiene.




Nosferatu el vampiro (Nosferatu, eine Symphonie des Grauens, 1922), de Friedrich Wilhelm Murnau.




Drácula (Dracula, 1931), de Tod Browning.




El doctor Frankenstein (Frankenstein, 1931), de James Whale.




La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968), de George A. Romero.





La semilla del diablo (Rosemary´s Baby, 1968), de Roman Polanski.




El exorcista (The Exorcist, 1973), de William Friedkin.




La matanza de Texas (The Texas Chain Saw Massacre, 1974), de Tobe Hooper.




La noche de Halloween (Halloween, 1978), de John Carpenter.




El resplandor (The Shining, 1980), de Stanley Kubrick.


Las cincuenta mejores películas de la historia (lista de 2015).


50. La evasión (Le trou, 1960), de Jacques Becker. 




49. Vivir (Ikiru, 1952), de Akira Kurosawa.




48. Cuentos de la luna pálida (Ugetsu monogatari, 1953), de Kenji Mizoguchi.




47. Dies irae (Vredens dag, 1943), de Carl Th. Dreyer.




46. Los ojos sin rostro (Les yeux sans visage, 1960), de Georges Franju.




45. Madame de... (ídem, 1953), de Max  Ophüls.




44. Nosferatu, vampiro de la noche (Nosferatu: Phantom der Nacht, 1979), de Werner Herzog.




43. Hamlet (Gamlet, 1964), de Grigori Kozintsev.




42. La ventana indiscreta (Rear Window, 1954), de Alfred Hitchcock.




41. Rashomon, el bosque ensangrentado (Rashômon, 1950), de Akira Kurosawa.




40. El hombre que mató a Liberty Valance (The Man Who Shot Liberty Valance, 1962), de John Ford.




39. Principios de verano (Bakushû, 1951), de Yasujiro Ozu.




38. Rififi (Du rififi chez les hommes, 1955), de Jules Dassin.




37. Apocalypse Now (ídem, 1979), de Francis Ford Coppola.




36. La hora del lobo (Vargtimmen, 1968), de Ingmar Bergman.




35. Eyes Wide Shut (ídem, 1999), de Stanley Kubrick.




34. Viridiana (1961), de Luis Buñuel.




33. La eternidad y un día (Mia aioniotita kai mia mera, 1998), de Theodoros Angelopoulos.




32. Yi yi (ídem, 2000), de Edward Yang.




31. El sur (1983), de Víctor Erice.




30. Armonías de Werckmeister (Werckmeister harmóniák, 2000), de Béla Tarr.




29. Trono de sangre (Kumonosu-jô, 1957), de Akira Kurosawa.




28. El silencio de un hombre (Le samouraï, 1967), de Jean-Pierre Melville.




27. Primavera tardía (Banshun, 1949), de Yasujiro Ozu.




26. Amanecer (Sunrise: A Song of Two Humans, 1927), de Friedrich Wilhelm Murnau.




25. Vértigo. De entre los muertos (Vertigo, 1958), de Alfred Hitchcock.




24. Luces de la ciudad (City Lights, 1931), de Charles Chaplin.




23. Onibaba (ídem, 1964), de Kaneto Shindô.




22. Nazarín (1959), de Luis Buñuel.




21. 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968), de Stanley Kubrick.




20. Luis II de Baviera, el rey loco (Ludwig, 1972), de Luchino Visconti.




19. Iván el terrible. Partes I y II (Ivan Groznyy, 1945/Ivan Groznyy. Skaz vtoroy: Boyarskiy zagovor, 1958), de Sergei M. Eisenstein.




18. Fellini, ocho y medio (Otto e mezzo, 1963), de Federico Fellini.




17. El espíritu de la colmena (1973), de Víctor Erice.




16. Francisco, juglar de Dios (Francesco, giullare di Dio, 1950), de Roberto Rossellini.




15. Andrei Rublev (Andrey Rublyov, 1966), de Andrei Tarkovsky.




14. Barry Lyndon (ídem, 1975), de Stanley Kubrick.




13. Gertrud (ídem, 1964), de Carl Th. Dreyer.




12. Persona (ídem, 1966), de Ingmar Bergman.




11. Stalker (ídem, 1979), de Andrei Tarkovsky.




10. Los comulgantes (Nattvardsgästerna, 1963), de Ingmar Bergman.




9. Los siete samuráis (Shichinin no samurai, 1954), de Akira Kurosawa.




8. Un condenado a muerte se ha escapado (Un condamné à mort s´est échappé ou Le vent souffle où il veut, 1956), de Robert Bresson.




7. Cuentos de Tokio (Tôkyô monogatari, 1953), de Yasujiro Ozu.




6. Sátántangó (ídem, 1994), de Béla Tarr.




5. Ordet (La palabra) (Ordet, 1955), de Carl Th. Dreyer.




4. Nostalgia (Nostalghia, 1983), de Andrei Tarkovsky.




3. El caballo de Turín (A torinói ló, 2011), de Béla Tarr.




2. Sacrificio (Offret, 1986), de Andrei Tarkovsky.




1. La mirada de Ulises (To vlemma tou Odyssea, 1995), de Theodoros Angelopoulos.


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