La entrega (The Drop, 2014) de Michaël R. Roskam.

“Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”
(Nicolás Maquiavelo)

Bob (Tom Hardy) trabaja como camarero en un bar de Brooklyn junto a su primo Marv (James Gandolfini). El bar forma parte de una red de locales controlados por la mafia para el blanqueo de dinero. Una noche, dos hombres enmascarados atracan el establecimiento.


The Drop es una muy apreciable muestra de thriller negro escrita por Dennis Lehane (Mystic River, Gone, Baby, Gone, Shutter Island) a partir de su relato Animal Rescue. El realizador belga Michaël R. Roskam (Bullhead) dirige de manera sutil y estilizada, una compleja trama que se cuece a fuego lento y en la que confluyen los intereses de la mafia chechena en Nueva York, personajes que no son lo que parecen, secretos de familia, chantaje y un pasado sin redimir que busca el perdón entre los muros de una iglesia.


La película, merecedora del Premio del Jurado al mejor guión durante la pasada edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, se abre con la voz en off de Bob, el protagonista, quien pone al corriente a los espectadores de cómo funciona el blanqueo de dinero de la mafia en las noches de Brooklyn a través de los llamados “bares-caja”. Precisamente el bar en el que Bob trabaja como camarero, es uno de esos bares que sirven de caja fuerte a las ganancias ilícitas del crimen organizado. Hay en la trama de The Drop un eje principal, el del atraco al bar que mete a Bob y a su primo Marv en problemas con los matones chechenos, que quieren recuperar su dinero. Este eje se realimenta de otras subtramas paralelas, como la del hallazgo en el interior de un cubo de basura por parte de Bob de un cachorro de pit bull apaleado al que adopta, lo que permite la entrada en escena de dos personajes que terminarán resultando determinantes: Nadia (Noomi Rapace) y su ex novio Eric (Matthias Schoenaerts). Otra subtrama importante, aunque menos evidente, es la de la investigación que lleva a cabo el detective Torres (John Ortiz) respecto a un crimen sin resolver cometido en el barrio años atrás. Por último, y no por ello menos relevante, está la subtrama que nos remite al drama personal y familiar del personaje del primo Marv, un tipo marcado por el rencor y la desesperación. El director no revela todas las cartas hasta el final, suministrando la información poco a poco, de modo que el espectador sienta siempre que hay cosas que no sabe y que están por venir. He aquí la clave de un buen thriller.


La entrega es, ante todo, un filme de personajes, de ahí la importancia de un reparto que esté a la altura. Y en ese sentido la propuesta resulta inmejorable, con unos destacadísimos James Gandolfini, en el que fuera su último trabajo antes de morir, y Tom Hardy, que demuestra por qué es uno de los actores más interesantes de su generación. Su encarnación de un camarero alelado que no es lo que aparenta está repleta de matices.

Estupenda cinta esta The Drop, emparentada con la mejor tradición del género negro estadounidense.


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