El evangelio según San Mateo (Il Vangelo secondo Matteo, 1964) de Pier Paolo Pasolini.


Narra la vida y obra de Jesús de Nazaret (Enrique Irazoqui) a partir del evangelio de Mateo (año 80 d. C. aproximádamente). 


No deja de resultar paradójico que el filme más bello que jamás se haya realizado sobre la figura de Jesucristo, sea obra de un homosexual ateo de reconocida ideología marxista. En Il Vangelo secondo Matteo encontramos al primer Pasolini, aquel controvertido intelectual y talentoso cineasta que todavía seguía los patrones del neorrealismo y que aún no había amanerado su estilo en pos de un cine más atrevido y personal. 

La película que nos ocupa es sorprendentemente fiel al evangelio de Mateo, trasladando sus pasajes a la pantalla en el mismo orden en el que estos aparecen en el texto bíblico. Básicamente sólo se omiten episodios referidos a curaciones de enfermos y narraciones de parábolas. Es por ello que no comparto la opinión mayoritaria de quienes afirman que el director italiano dotó al relato de una lectura marxista, ya que simplemente se limitó a exponer lo más fidedignamente posible aquello que ya estaba presente en el citado evangelio. Sería más correcto señalar que Pasolini no excluyó, como sí que hicieron otros, determinadas escenas de la vida de Jesús y discursos muy concretos en los que quedaba claro el signo político del libertador de los judíos. De hecho, si el autor de Teorema no hubiese considerado a Cristo un revolucionario de izquierdas, ni siquiera se habría planteado filmar una obra acerca de él.


Al margen de meras consideraciones políticas e ideológicas, que particularmente son las que menos me interesan cuando contemplo un trabajo cinematográfico, la cinta de Pasolini supone el acercamiento más hermoso, sincero y emotivo del cine a ese hombre que nació hace dos milenios con el objetivo de cambiar el mundo.

En términos de puesta en escena, el filme destaca por su carácter extremadamente sencillo, sobrio y telúrico. Parece evidente que Pasolini y su director de fotografía, Tonino Delli Colli, debieron inspirarse en las composiciones de los pintores del Quattrocento italiano, especialmente en los frescos de Piero della Francesca. A lo largo del metraje, el equilibrio entre primeros planos y planos generales es admirable. 

El español Enrique Irazoqui, un estudiante de economía por aquellos años, se situó a la cabeza de un reparto de actores no profesionales que otorgaron a la película una autenticidad y naturalidad pasmosas.


Pasolini envolvió sus poéticas imágenes con piezas musicales de Bach, Mozart, Prokofiev y Webern. También utilizó fragmentos del Gloria de la Misa Luba y el espiritual negro Sometimes I Feel Like a Motherless Child.

Inspiradora, sentida y de una humanidad desbordante. Así es El evangelio según San Mateo, uno de los grandes títulos religiosos de todos los tiempos.

8 comentarios:

  1. Hola Ricardo!
    Como siempre buena entrada, es una buena época para revisar ciertos títulos. A mi me encanta Pasolini, hace años que no veo esta película y Semana Santa es buen momento para revisarla.
    ¿Por qué todas las obras personales con un trasfondo bíblico son críticadas por unos y otros sectores? No lo entiendo y menos con películas como esta.
    Un saludo desde Café y cigarrillos!
    Diego

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    1. Hola, Diego:
      Sin duda nos encontramos en las fechas más idóneas para revisar esta obra de Pasolini. Casi medio siglo después de su estreno, yo no veo ningún tipo de controversia en "El evangelio según San Mateo", ya que al ser una traslación muy fiel del texto bíblico, no rompe en ningún momento con la visión ortodoxa. De hecho, en su día hasta el Vaticano la consideró como una de las mejores películas del siglo pasado. Bajo mi punto de vista, cualquier polémica generada en torno a este filme, tiene más que ver con la personalidad de su autor que con la propia obra en sí.
      Un saludo y gracias por el comentario.

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  2. Mal empezamos con ese primer párrafo del texto que has elaborado en torno a este evangelio pasoliniano. Está bien ese aire sintético y didáctico que imprimes a la reseña, pero no la suscribo en su totalidad.
    A la espera de conseguir una próxima y prometedora edición en blu-ray de "IL VANGELO SECONDO MATTEO" para revisarla con tranquilidad, presa también de mi pereza proverbial, he echado mano de un textito que dediqué a la película hace veinte años y que refleja una visión que en algo difiere de la expresada en tu entrada. Pero ahí está precisamente la gracia de las películas.
    Esta controvertida película fue la que dió a conocer a Pier Paolo Pasolini fuera de las fronteras del cine italiano. Se trata de una obra –y utilizo las palabras de su autor– “desagradable y terrible, en muchos momentos ambigua y desconcertante, especialmente en lo que a la figura de Cristo se refiere”. Lo cierto –y curioso– es que el autor de “ACCATONE” afrontó este asunto desde su condición de marxista y ateo pero al mismo tiempo sin poder evitar una cierta atávica fascinación por los aspectos “sagrados” del personaje e historia que afrontaba (rotundamente rechazado en el plano consciente). De esta dicotomía surgió una película que casi resulta un collage estilístico (Pasolini descartó ideas de estilo preconcebidas y optó por filmar cada escena de la manera más adecuada a sus pretensiones), rehuyendo siempre, eso sí, la estética de estampita que siempre pareció preceptivo a la hora de filmar temas bíblicos. El Cristo incorporado por el espa­ñol Enrique Irazoqui, voluntariamente desposeído en pantalla de su divinidad, nos es dado a través de una visión “realista”, a nuestra imagen y semejanza, con defectos humanos (no llega a resultar muy simpático y sí más bien tocado por la impaciencia y, en ocasiones, una comprensible cólera) que le hacen más cercano. Esto tiene, en algunos momentos, un efecto contundente en el espectador.
    Un saludo.

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    1. Hola, Teo:
      Efectivamente, Pasolini afrontó el rodaje de este filme desde una perspectiva atea y marxista, pero le acabó saliendo una obra religiosa (de ahí esa paradoja que no te ha gustado). Ya dijo Andrei Tarkovsky que, en ocasiones, las ideas que expresa una película constituyen algo más de lo que el autor incluyó conscientemente en ellas. Quizá por esa atracción que el director sentía hacia el personaje, o por el simple hecho de respetar las creencias de su muy querida madre (la cual aparece en la cinta interpretando a María de anciana), Pasolini abordó la vida de Jesucristo con un respeto máximo. Tanto que en el guión no aparece una sola palabra que no esté en el evangelio de Mateo. Es una transcripción del mismo en imágenes completamente fiel. No veo nada desagradable o terrible, ni siquiera ambiguo, en el presente trabajo. Esas declaraciones me parecen más fruto de la personalidad polémica y provocadora del autor de "Medea", que de la realidad que se pueda extraer de la propia cinta. Sí que se trata, en cambio, de un trabajo seco, incluso árido, como los propios evangelios. Pero claro, luego viene la visión subjetiva de cada espectador, y es ahí donde probablemente podamos diferir. Esa visión se torna todavía más importante cuando se trata de una obra de contenido religioso, como la que ahora nos ocupa.
      Un saludo y gracias por tu opinión.

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  3. Parcialmente en desacuerdo, personalmente no me parece que sea una obra religiosa o una apología de la figura de Jesucristo. Al contrario de otras versiones harto tendenciosas, este trabajo es la aproximacion mas cercana, mas humana a la historia biblica en cuestión, y como tal la puesta en escena tan naturalista, es a la vez evocadora y desoladora. Esa estetica en árido blanco y negro, con paisajes inhospitos que retratan la pobreza de esas gentes es de lo más conmovedor. La banda sonora es muy apropiada, sin efectismos, sin ningun tinte religioso, que es de agradecer. Eso sí, cansa un poco el exceso de discurso o parábolas que va dando Jesus en todo momento, sobre todo en la segunda mitad, prefiero los largos silencios y parlamentos breves del comienzo. Aun asi, el filme rebosa de intenso lirismo que vale la pena las dos horas de su transcurrir lento. Que si tiene un mensaje ideologico, a mí me tiene sin cuidado, prefiero acercarme como espectador puro sin detenerme a analizar sus implicancias politico-religiosas.Eso sí, como anécdota te aviso que estos dias van a pasar por la tv de mi pais, innumerables versiones de la historia cristiana, hasta en quechua, que es de lo mas curioso oir.Y seguramente la version sanguinolenta de Mel Gibson, como viene siendo costumbre. Saludos.

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    1. Hola, José:
      Como adaptación prácticamente literal del evangelio de Mateo (esto lo puede comprobar cualquiera), negar la religiosidad de la obra de Pasolini supondría negar la religiosidad del propio evangelio. Otra cosa muy diferente es que tal condición, innegable a mi parecer, no pueda ser apreciada adecuadamente y en su totalidad por un ateo. En lo que sí coincido contigo, es en el hecho de que Pasolini no hace apología ni de Cristo ni de la religión. La lectura religiosa de la película es, en cualquier caso, evidente.
      Por otro lado, me alegra que pasen películas por la televisión de tu país (aunque sean de temática cristiana), ya que leyéndote en ocasiones, uno podría pensar que no dan absolutamente nada :).
      Un saludo y feliz Semana Santa.

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  4. Hace tiempo que la ví; pero recuerdo que me emocionó como ninguna otra de las que había visto hasta ese momento. Las imágenes y la interpretación de ese desconocido protagonista hace que uno se sienta inmerso en la historia, como si formara parte de ese mundo en el momento que ocurrieron los hechos que se cuentan. En cuanto a la paradoja de que haya sido precisamente un ateo el que haya conseguido la mejor película sobre este tema, a mi no me sorprende; porque muchos de los llamados "ateos", en el fondo no lo son; en lo que no creen es en el tinglado que han montado los que componen la iglesia.
    Me gusta mucho la foto que has elegido para la cabecera de "Los Diez Mandamientos"
    Hasta pronto. Un abrazo

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    1. Hola, selegna:
      Creo que la clave de que sea el filme sobre Cristo que más puede llegar a emocionar a un cristiano, radica en su extremada sencillez y en su cercano y realista tratamiento de los hechos expuestos en el evangelio.
      Yo también creo que los "ateos" que se preocupan tanto por la religión, en realidad no lo son tanto. Ahí tienes los ejemplos de Bergman (más escéptico que ateo) o Buñuel (el ateo más religioso de todos los tiempos), de quienes para estas fechas recomendaría dos obras maestras ya comentadas en el blog: "Los comulgantes" y "Nazarín".
      Hasta pronto y feliz Semana Santa.
      Un abrazo.

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