Corazón de cristal (Herz aus Glas, 1976) de Werner Herzog.

La vida de una pequeña aldea de la Baviera del siglo XVIII, se ve trastocada tras la muerte del maestro cristalero, el único que conocía el secreto para la elaboración del vidrio soplado de color rubí; cuya producción supone la base de la economía local. El perturbado propietario del taller tratará de conseguir nuevamente la fórmula acudiendo a Hias (Josef Bierbichler), un pastor visionario que vive en el bosque.


Extraña, singular y hermosa parábola con la que Herzog indaga en los temores y miedos de las sociedades tradicionales hacia cualquier tipo de cambio que altere la estabilidad de un mundo anquilosado.

Lo realmente interesante del filme, es que su lectura va más allá del contexto concreto al que alude (el paso de la etapa de producción artesanal a la era industrial), pudiendo extrapolarse hacia cualquier otro período de cambios convulsos. De ahí la vigencia de su mensaje.

Poseedora de una estética hipnótica y subyugante, la cinta se convierte en uno de los ejercicios fílmicos más originales y experimentales de la carrera del controvertido cineasta alemán.


Personajes pintorescos, bosques y montañas, el mar, la locura, la obsesión, el asesinato, visiones y profecías… puro romanticismo alemán.

Con influencias pictóricas que van desde Friedrich y Böcklin en la captación de paisajes, hasta los claroscuros tipo Rembrandt que caracterizan a las composiciones de interiores, la película desprende un halo de turbadora ensoñación que se ve reforzado por situaciones cercanas al surrealismo, así como por la teatral interpretación de unos actores que, con la excepción del pastor, realizaron su trabajo sumidos en un trance hipnótico.

La historia se cuece a fuego lento, con un ritmo casi contemplativo que permite degustar con calma la sublime plasticidad de cada plano. Y es que Herzog no tiene prisas a la hora de narrar, por lo que su cine resulta tedioso para un determinado sector del público.


Herz aus Glas es, en conclusión, una de las obras esenciales de un autor que por entonces se encontraba en la cima de su capacidad creativa.


2 comentarios:

  1. Joder tio Feliz Año para ti también que fuerte el 2011 ya!!!! Es que con el trabajo y las fiestas no he tenido tiempo de sentarme a escribir algo en condiciones... Cuídate mucho amigo y un gran abrazo

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  2. Tal y como están las cosas en nuestro país, hoy en día es un lujo no tener tiempo... 2011, sí; casi parece ciencia-ficción. Un abrazo, amigo

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