Arrugas (2011) de Ignacio Ferreras.

“La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido”.
(Rabindranath Tagore)

Emilio, anciano con principio de Alzheimer, es recluido por sus familiares en una residencia para mayores. Allí conoce a Miguel, su compañero de habitación, un entrañable caradura de acento argentino con quien establecerá una hermosa relación de amistad.


Esta preciosa adaptación animada de la novela gráfica del historietista español Paco Roca (Premio Nacional del Cómic en 2008), quien también participa en la escritura del guión, constituye un conmovedor relato acerca de la amistad, la vejez, el paso del tiempo y la soledad, en un contexto, el de nuestra sociedad actual, donde algo tan natural como hacerse mayor, supone convertirse en un estorbo que es preciso dejar de lado. Como si ese puerto vital, el de la senectud, no fuera al que todos, un día u otro, iremos a parar.


Si bien es cierto que la película transita por lugares comunes a su temática (la degeneración física y mental, el sentimiento de soledad, los recuerdos), no lo es menos que lo hace sin caer nunca en la lágrima fácil o el sentimentalismo barato. Uno de sus mayores logros, al margen de su entrañable sentido del humor, es la veracidad que desprenden casi todos sus personajes, muy cercanos, pese a tratarse de simples dibujos animados. Cualquiera de nosotros puede reconocer entre ellos a alguien de su propio entorno. Ferreras acierta al alternar el tiempo presente con fugaces flashbacks del pasado del protagonista y alucinaciones de algunos de los pacientes de la residencia (la anciana que mientras mira la ventana de su habitación cree estar a bordo del Orient Express en dirección Estambul). La narración es fluida, lo que hace que sus apenas ochenta minutos de duración pasen en un santiamén. Pero lo mejor de todo es la bellísima relación de amistad que surge entre Emilio y Miguel, y cómo éste trata de disimular el empeoramiento progresivo de su amigo con el objetivo de evitar que lo trasladen a la temida planta de arriba, la de los incapacitados, el lugar del que nunca se regresa.


Arrugas, uno de los mejores filmes españoles de los últimos años, nos recuerda la importancia del amor desinteresado (la amistad es una de las mil caras del amor), el que se entrega sin esperar nada a cambio, y demuestra lo bien que se pueden hacer las cosas en este país en el ámbito del cine de animación, cuando se aúnan talento y medios para conseguirlo.

Más que notable. Deliciosa.


4 comentarios:

  1. Una película muy emotiva. Hasta se me cayó alguna lagrimilla y todo...
    El otro día mientas la veía pensé que tu la debías estar viendo. Parece ser que sí.
    Saludos.

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    1. Hola, Francisco:
      Casualidades de cinéfilos, pero sí, efectivamente, la otra noche la estuve viendo en la 2. ¿Habremos sido los únicos? :)

      Un saludo.

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  2. Yo no la vi en la 2 pero la bajé automáticamente después de leer tu reseña y ¡vaya sorpresón Ricardo!

    Preciosa película y eso que el dibujo y el doblaje no me han gustado especialmente. Suerte que la narración me ha parecido impecable, los personajes trabajados y bien profundos (el argentino resentido no tiene precio) y algunas escenas como la de la piscina o la del intento de suicidio por poner un par de ejemplos dignas de figurar entre las mejores del cine de animación de todos los tiempos.

    Por cierto, ya que sacas el tema, ¿qué tal un top10 de cine español en lo que va de siglo, aunque sea aquí en los comentarios como antiguamente?

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    1. Hola, David:
      Tengo pendientes demasiadas cintas españolas de los últimos años como para elaborar un top ten en condiciones. Lo que sí te puedo decir es que, de las que he visto, mi favorita es "En la ciudad de Sylvia", de José Luis Guerín. También incluiría "Blancanieves", "En construcción", "Los otros" o la comentada "Arrugas".

      Un saludo.

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