La pequeña Venecia (Shun Li y el poeta) [Io sono Li, 2011) de Andrea Segre.

“La poesía es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos”.
(Rabindranath Tagore)

Shun Li (Tao Zhao) es una inmigrante china que trabaja en una fábrica textil romana. Quienes la ayudaron a venir a Europa, a los que adeuda una importante suma de dinero, deciden trasladarla hasta Chioggia, un pueblo situado cerca de Venecia para que trabaje como camarera en un bar. Allí conoce a Bepi (Rade Serbedzija), alias “el poeta”, un viejo yugoslavo que, como ella, un día se vio obligado a emigrar.


Io sono Li es la estimable ópera prima del director italiano Andrea Segre. Un filme pequeño e intimista, falto de pretensiones, que narra la relación que se establece entre dos personas de diferentes culturas con el tema de la inmigración y las mafias chinas como telón de fondo.

          La película, de desarrollo más bien previsible, funciona sólo a ratos, y se sostiene gracias a la buena labor de sus dos intérpretes principales. Es reseñable el respeto que Segre muestra por unos personajes perfilados con gran delicadeza, aunque estos carezcan de cualquier tipo de profundidad psicológica o emocional. La narración resulta rutinaria, incidiendo en lugares demasiado comunes y pasando de puntillas por los asuntos más espinosos que trata. Se hubiera agradecido un posicionamiento mayor del director al respecto. 


A su favor cabe apuntar que la cinta contiene algunos planos muy bellos con el mar y el neblinoso puerto como protagonistas. Eso sí, existen otros que sobran por completo, como aquellos en los que la amiga de Shun Li aparece haciendo ejercicios de ¿yoga? en la playa. El realizador debería saber que la poesía aflora, nunca debe buscarse. 

Con La pequeña Venecia (Shun Li y el poeta) el espectador pasará un rato agradable, que no es poco. No le pidan más.


Por cierto, lo de denominar poeta a un tipo aficionado a las rimas es un pelín exagerado.



Las diez mejores películas sobre la vejez*.

"Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena".
(Ingmar Bergman)

Saraband (ídem, 2003), de Ingmar Bergman.



Candilejas (Limelight, 1952), de Charles Chaplin.



Cuentos de Tokio (Tokyo monogatari, 1953), de Yasujiro Ozu.



Amor (Amour, 2012), de Michael Haneke.



Fresas salvajes (Smultronstället, 1957), de Ingmar Bergman.



Una historia verdadera (The Straight Story, 1999), de David Lynch.



Vivir (Ikiru, 1952), de Akira Kurosawa.



Dejad paso al mañana (Make Way For Tomorrow, 1937), de Leo McCarey.



El cochecito (1960), de Marco Ferreri.



Umberto D. (ídem, 1952), de Vittorio De Sica.


*La lista está ordenada de manera aleatoria.

Sentido y sensibilidad (Sense and Sensibility, 1995) de Ang Lee.

No es amor el amor que cambia cuando una alteración encuentra, que se adapta con el distanciamiento a distanciarse... Oh no, es un faro siempre firme, que contempla las tempestades sin nunca estremecerse”.

Inglaterra, siglo XIX. Tras la muerte de Henry Dashwood (Tom Wilkinson), un rico caballero, su esposa, la señora Dashwood (Gemma Jones), y sus tres hijas, Elinor (Emma Thompson), Marianne (Kate Winslet) y Margaret (Emilie François), quedan en una precaria situación económica. La herencia pasa a manos de John (James Fleet), hijo de un matrimonio anterior y hombre pusilánime que hace todo cuanto su mujer, la gallareta Fanny (Harriet Walter), desea que haga. Ante esa situación, la viuda Dashwood y sus hijas se trasladan a vivir al campo, donde un pariente les ha cedido una pequeña propiedad.


Después de conocer las mieles del éxito en su país de origen con películas tan destacadas como El banquete de boda (Xi yan, 1993), Oso de Oro en Berlín, o Comer, beber, amar (Yin shi nan un, 1994), el cineasta taiwanés Ang Lee debutó en Hollywood con este exquisito melodrama de época que constituye una de las mejores, si no la mejor, adaptaciones a la gran pantalla de una novela de la escritora británica Jane Austen. El filme, sustentado sobre un magnífico guión de Emma Thompson, obtuvo multitud de premios y supuso la consolidación, ya a nivel internacional, de su talentoso director.


La trama gira en torno al sentir amoroso de Elinor (el sentido) y Marianne (la sensibilidad). La primera de ambas, la mayor, es contenida y reservada; la segunda, en cambio, es más apasionada y decidida. Paradójicamente, Elinor acabará dejándose llevar por la sensibilidad, al enamorarse de Edward Ferrars (Hugh Grant), el tímido hermano de su cuñada, mientras que a Marianne no le quedará otra que aferrarse al sentido (común), tras el desengaño que sufre con el guapo John Willoughby (Greg Wise), un farsante de porte byroniano. Estos dos últimos protagonizan una de las escenas más recordadas de la película: aquella en la que la joven se tuerce un tobillo y es “rescatada” por Willoughby en medio de una furiosa tormenta. Puro romanticismo decimonónico.


La cinta posee una conseguidísima ambientación de época. A lo acertado de la puesta en escena, cabe sumar otros elementos de los que se beneficia, como la fotografía de Michael Coulter (qué planos tan bellos de la campiña inglesa) o la banda sonora de Patrick Doyle. Pero, sin duda, el aspecto más destacado de la obra, al margen de la habitual pericia narrativa de Lee, es el extraordinario trabajo llevado a cabo por parte de sus actrices, sin obviar las aportaciones de unos espléndidos Hugh Grant y Alan Rickman. 

Por cierto, ¿se han fijado ustedes en que “el doctor House” ya era un amargado hace doscientos años? Lo dicho, un gran filme.




Anexo: Jane Austen en el cine

(1775-1817)


Más fuerte que el orgullo (Pride and Prejudice, 1940), de Robert Z. Leonard.


Persuasión (Persuasion, 1995), de Roger Michell.



Emma (ídem, 1996), de Douglas McGrath.


Mansfield Park (ídem, 2000), de Patricia Rozema.


Orgullo y prejuicio (Pride and Prejudice, 2005), de Joe Wright.


La joven Jane Austen (Becoming Jane, 2007), de Julian Jarrold.

Hierro 3 (Bin-jip, 2004) de Kim Ki-duk.

“Es difícil saber si el mundo en que vivimos es sueño o realidad”.

Tae-suk (Hyun-kyoon Lee) es un repartidor de propaganda que tiene por costumbre pernoctar en aquellas viviendas que encuentra temporalmente vacías. En uno de esos domicilios conoce a Sun-hwa (Seung-yeon Lee), una bella mujer que es maltratada por su marido.


El silencio como recurso narrativo. Cuando las palabras se vuelven superfluas y la imagen sujeta al relato. Filosofía oriental aplicada al medio fílmico. Kim Ki-duk es un cineasta peculiar, fastidioso en muchas ocasiones, pero siempre consecuente con su forma de entender el arte cinematográfico. Su figura genera controversia y posiciones enfrentadas. Al contrario que algunos de sus compatriotas, no ha sucumbido a los cantos de sirena procedentes de Hollywood, desarrollando de manera íntegra su carrera como auteur en Corea del Sur.


Bin-jip es la película del director que más me gusta. Admito que quizá sea la única junto con Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera (Bom yeoreum gaeul gyeoul geurigo bom, 2003). Me parece hermosa y sencilla. Carece de la pretenciosidad y el discurso social de otros de sus trabajos. En ella hay auténtica poesía, y el uso que hace de los silencios resulta extraordinario; casi inaudito en el cine moderno. Sus dos personajes principales se enamoran sin tan siquiera hablar (no lo hacen en todo el filme). Les basta una mirada comprensiva, un gesto cariñoso o escuchar juntos una melodía de resonancias árabes. Se trata de un amor puro, platónico, que no ha sido mancillado por el verbo y la palabra. Tal es su pureza que se mantiene aun en la ausencia y la distancia, trascendiendo las limitaciones espaciales para hacerse inasible. Sólo así puede pervivir, como si fuese un espíritu.


La historia está contada con gran sensibilidad. Apenas hay diálogos entre los largos silencios. A falta de frases, los dos actores protagonistas realizan un trabajo gestual fantástico. Las imágenes elaboradas por Kim Ki-duk desprenden un lirismo bello y reposado, lo que provoca que la narración fluya tranquila, como la corriente de un arroyo.

Son diversas las escenas que quedan grabadas en la retina del espectador tras el visionado de Hierro 3, pero seguramente ninguna posea la fuerza poética de la secuencia final. Más que comentarla, invito al lector a que la contemple con sus propios ojos. Inolvidable.


Oldboy (Oldeuboi, 2003) de Park Chan-wook.

"Los malos no mueren así de lento, porque Dios parece protegerlos para hacerlos instrumentos de sus venganzas".
(Edmundo Dantés, El conde de Montecristo)

Después de permanecer quince años encerrado en una habitación con la única compañía de un televisor, Dae-su Oh (Min-sik Choi) es liberado de su cautiverio. De vuelta al mundo, tiene un único objetivo: vengarse de quienes lo encerraron y separaron de su familia. Cuenta para ello con la ayuda de Mi-do (Hye-jeong Kang), una joven cocinera de sushi.


En una de las escenas más recordadas de Oldboy, su protagonista, al que interpreta de manera espléndida Min-sik Choi, se come un pulpo vivo antes de desmayarse sobre el mostrador de un restaurante japonés. Así de brutal, directo y poco sutil es el trabajo con el que el cineasta surcoreano Park Chan-wook se dio a conocer en el mundo occidental. Obtuvo el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 2004.


Basada en un cómic manga de Nobuaki Minegishi sobre una historia de Garon Tsuchiya, la película mezcla el thiller psicologico, la comedia negra y el drama. Su tema principal es la venganza, al estilo de la novela de Alejandro Dumas padre y Auguste Maquet El conde de Montecristo. De hecho, podría ser definida como una historia de venganza sobre otra venganza (maquiavélica ésta). Aquí, es el deseo irrefrenable de resarcirse lo que impulsa y motiva tanto al personaje de Dae-su Oh como al de su captor, el perturbado Woo-jin Lee (Ji-tae Yu), a quien el protagonista hizo algo durante su adolescencia. El relato es bastante sencillo, pese a que el director se empeñe en enmarañarlo en busca de la agradecida complejidad narrativa. Bajo mi punto de vista, el uso del flashback resulta confuso, se abusa en exceso de la violencia gratuita y, en determinadas ocasiones, se cae en el mero onanismo visual con ínfulas de modernez. Eso sí, los actores están magníficos y la fotografía de Chung Chung-hoon  merece ser destacada.


Diez años después de su realización, Oldboy se ha convertido en una obra de culto. Otro tótem de nuestra cultura friki y superficial, cuyo valor estrictamente cinematográfico está muy por debajo de la consideración que ostenta. Quizá, y esto es una opinión muy personal, nos encontremos ante la película más sobrevalorada de la pasada década.


El buscavidas (The Hustler, 1961) de Robert Rossen.

"¿Cómo puedo perder? No es suficiente con tener talento. Hay que tener carácter también. Sí, ahora sé lo que es tener carácter. Lo adquirí en una habitación de hotel en Louisville".

Eddie “El rápido” Felson (Paul Newman) es un joven y arrogante timador que frecuenta las salas de billar de medio país con el objetivo de desplumar a quien se le ponga por delante. Sueña con vencer al mítico “Gordo de Minnesota” (Jackie Gleason) y demostrar que no hay nadie mejor que él con un taco en las manos.


¿Qué se obtiene cuando un gran director filma un guión perfecto interpretado por un grupo de actores en estado de gracia? La respuesta es una obra maestra como  The Hustler; la mejor película de Robert Rossen y todo un hito en la historia del cine norteamericano. El filme adapta la novela homónima del escritor estadounidense Walter Tevis, publicada un par de años antes. En 1986, Martin Scorsese, también a partir de un texto del mismo autor, realizó una espléndida secuela, El color del dinero (The Color of Money), con un ya envejecido Paul Newman que retomaba el papel de “Fast” Eddie. 


El buscavidas es uno de los retratos más amargos que sobre la figura del perdedor se han hecho en Hollywood. Aquí no hay lugar para las concesiones ni para el sueño americano. La realidad se presenta de un modo crudo y desalentador. Tal vez por eso nos parezca real. Un halo de insondable pesimismo impregna cada uno de sus fotogramas. Es una película de espacios cerrados, casi claustrofóbicos, como las oscuras salas de billar donde transcurren las partidas o el interior de un humilde apartamento (impresionante fotografía en blanco y negro de Eugene Shuftan). Ni siquiera se atisba un mínimo de romanticismo en la relación que Eddie mantiene con Sarah (soberbia Pieper Laurie en su encarnación de alcohólica lisiada); tan sólo hay necesidad, lástima y algo de culpa. Poco más se puede esperar de una historia de amor que se inicia en la cafetería de una estación de autobuses, inevitable metáfora de lo que está de paso. Eddie posee un enorme talento, pero como le dice el malévolo Bert (George C. Scott), a quien en la película se llega a comparar acertadamente con la imagen de un diablo, le falta carácter. El carácter, la madurez y la decisión las adquirirá el protagonista a lo largo del metraje, entre sus dos enfrentamientos con “Minnesota Fats”. A base de palos, por supuesto, y no me refiero a los de billar. La cinta está montada de manera brillantísima. Véanse si no, las dos partidas con Minnesota o las transiciones durante todo el filme.


Son muchas las secuencias a recordar, pero me quedaré con una de las pocas que tienen lugar al aire libre. Me refiero a la escena del picnic en donde Eddie explica a Sarah su pasión por el billar. Ésta, amén de un lacónico “te quiero”, le dice que ningún perdedor siente algo así por nada. Si no fuese por las mujeres… siempre recordándonos lo que de verdad importa en la vida.

Lo dicho, obra maestra absoluta.


Las quince mejores películas de cada década.

1921-1930

1.      Amanecer (Sunrise: A Song of Two Humans, 1927), de F. W. Murnau.


2. La pasión de Juana de Arco (La Passion de Jeanne d'Arc, 1928), de Carl Th. Dreyer.

3. El acorazado Potemkin (Bronenosets Potyomkin, 1925), de Sergei M. Eisenstein.

4. La carreta fantasma (Körkarlen, 1921), de Victor Sjöström.

5. La quimera del oro (The Gold Rush, 1925), de Charles Chaplin.

6. Nosferatu (Nosferatu, eine Symphonie des Grauens, 1922), de F. W. Murnau.

7. El viento (The Wind, 1928), de Victor Sjöström.

8. Fausto (Faust, 1926), de F. W. Murnau.

9. Napoleón (Napoleon, 1927), de Abel Gance.

10. Metrópolis (Metropolis, 1927), de Fritz Lang.

11. El último (Der Letzte Mann, 1924), de F. W. Murnau.

12. El chico (The Kid, 1921), de Charles Chaplin.

13. El ángel azul (Der blaue Engel, 1930), de Josef von Sternberg.

14. Garras humanas (The Unknown, 1927), de Tod Browning.

15. Avaricia (Greed, 1924), de Erich von Stroheim.


1931-1940

1. La novia de Frankenstein (Bride of Frankenstein, 1935), de James Whale.



2. Luces de la ciudad (City Lights, 1931), de Charles Chaplin.

3. L´Atalante (ídem, 1934), de Jean Vigo.

4. Capricho imperial (The Scarlet Empress, 1934), de Josef von Sternberg.

5. Los violentos años veinte (The Roaring Twenties, 1939), de Raoul Walsh.

6. Alexander Nevsky (Aleksandr Nevskiy, 1938), de Sergei M. Eisenstein.

7. Vampyr (ídem, 1932), de Carl Th. Dreyer.

8. Rebeca (Rebecca, 1940), de Alfred Hitchcock.

9. La reina Cristina de Suecia (Queen Christina, 1933), de Rouben Mamoulian.

10. Historia del último crisantemo (Zangiku monogatari, 1939), de Kenji Mizoguchi.

11. Las uvas de la ira (The Grapes of Wrath, 1940), de John Ford.

12. M, el vampiro de Düsseldorf (M, 1931), de Fritz Lang.

13. La parada de los monstruos (Freaks, 1932), de Tod Browning.

14. Scarface, el terror del hampa (Scarface, 1932), de Howard Hawks.

15. La regla del juego (La règle du jeu, 1939), de Jean Renoir.


1941-1950

1. Iván el terrible, partes I y II (Ivan Groznyy/Ivan Groznyy: Skaz vtoroy - Boyarskiy zagovor, 1944), de Sergei M. Eisenstein.


2. Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941), de Orson Welles.

3. Dies irae (Vredens dag, 1943), de Carl Th. Dreyer.

4. Los niños del paraíso (Les enfants du paradis, 1945), de Marcel Carné.

5. Perversidad (Scarlet Street, 1945), de Fritz Lang.

6. Primavera tardía (Banshun, 1949), de Yasujiro Ozu.

7. Los olvidados (1950), de Luis Buñuel.

8. Laura (ídem, 1944), de Otto Preminger.

9. Los mejores años de nuestra vida (The Best Years of Our Lives, 1946), de William Wyler.

10. Pasión de los fuertes (My Darling Clementine, 1946), de John Ford.

11. Rashomon (ídem, 1950), de Akira Kurosawa.

12. Retorno al pasado (Out of the Past, 1947), de Jacques Tourneur.

13. La sombra de una duda (Shadow of a Doubt, 1943), de Alfred Hitchcock.

14. Carta de una desconocida (Letter from an Unknown Woman, 1948), de Max Ophüls.

15. La bella y la bestia (La belle et la bête, 1946), de Jean Cocteau.


1951-1960

1. Vértigo. De entre los muertos (Vertigo, 1958), de Alfred Hitchcock.


2. Cuentos de Tokio (Tôkyô monogatari, 1953), de Yasujiro Ozu.

3. Ordet (La palabra) [Ordet, 1955], de Carl Th. Dreyer.

4. Madame de... (ídem, 1953), de Max Ophüls.

5. Nazarín (1959), de Luis Buñuel.

6. Trono de sangre (Kumonosu-jô, 1957), de Akira Kurosawa.

7. El placer (Le plaisir, 1952), de Max Ophüls.

8. Fresas salvajes (Smultronstället, 1957), de Ingmar Bergman.

9. Cuentos de la luna pálida (Ugetsu monogatari, 1953), de Kenji Mizoguchi.

10. Él (1953), de Luis Buñuel.

11. Nubes flotantes (Ukigumo, 1955), de Mikio Naruse.

12. La noche del cazador (The Night of the Hunter, 1955), de Charles Laughton.

13. Lola Montes (Lola Montès, 1955), de Max Ophüls.

14. Atraco perfecto (The Killing, 1956), de Stanley Kubrick.

15. El tigre de Esnapur/La tumba india (Der Tiger von Eschnapur/Das indische Grabmal, 1959), de Fritz Lang.


1961-1970

1. Gertrud (ídem, 1964), de Carl Th. Dreyer.


2. Persona (ídem, 1966), de Ingmar Bergman.

3. Andrei Rublev (Andrey Rublyov, 1966), de Andrei Tarkovsky.

4. 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968), de Stanley Kubrick.

5. Viridiana (1961), de Luis Buñuel.

6. Los comulgantes (Nattvardsgästerna, 1963), de Ingmar Bergman.

7. El hombre que mató a Liberty Valance (The Man Who Shot Liberty Valance, 1962), de John Ford.

8. Hamlet (Gamlet, 1964), de Grigori Kozintsev.

9. El ángel exterminador (1962), de Luis Buñuel.

10. La hora del lobo (Vargtimmen, 1968), de Ingmar Bergman.

11. El gatopardo (Il gattopardo, 1963), de Luchino Visconti.

12. El evangelio según San Mateo (Il vangelo secondo Matteo, 1964), de Pier Paolo Pasolini.

13. La semilla del diablo (Rosemary's Baby, 1968), de Roman Polanski.

14. Marketa Lazarová (ídem, 1967), de Frantisek Vlácil.

15. El buscavidas (The Hustler, 1961), de Robert Rossen.


1971-1980

1. Stalker (ídem, 1979), de Andrei Tarkovsky.


2. El espíritu de la colmena (1973), de Víctor Erice.

3. Barry Lyndon (ídem, 1975), de Stanley Kubrick.

4. Luis II de Baviera, el rey loco (Ludwig, 1972), de Luchino Visconti.

5. Gritos y susurros (Viskningar och rop, 1972), de Ingmar Bergman.

6. El rey Lear (Korol Lir, 1971), de Grigori Kozintsev.

7. El quimérico inquilino (Le locataire, 1976), de Roman Polanski.

8. El espejo (Zerkalo, 1975), de Andrei Tarkovsky.

9. Apocalypse Now (ídem, 1979), de Francis Ford Coppola.

10. Dersu Uzala (ídem, 1975), de Akira Kurosawa.

11. Muerte en Venecia (Morte a Venezia, 1971), de Luchino Visconti.

12. Taxi Driver (ídem, 1976), de Martin Scorsese.

13. El hombre elefante (The Elephant Man, 1980), de David Lynch.

14. Solaris (Solyaris, 1972), de Andrei Tarkovsky.

15. El padrino II (The Godfather: Part II, 1974), de Francis Ford Coppola.


1981-1990

1.      Sacrificio (Offret, 1986), de Andrei Tarkovsky.


2. Nostalgia (Nostalghia, 1983), de Andrei Tarkovsky.

3. El sur (1983), de Víctor Erice.

4. Fitzcarraldo (ídem, 1982), de Werner Herzog.

5. Ran (ídem, 1985), de Akira Kurosawa.

6. Inseparables (Dead Ringers, 1988), de David Cronenberg.

7. Fanny y Alexander (Fanny och Alexander, 1982), de Ingmar Bergman.

8. Uno de los nuestros (Goodfellas, 1990), de Martin Scorsese.

9. Bird (ídem, 1988), de Clint Eastwood.

10. La tumba de las luciérnagas (Hotaru no haka, 1988), de Isao Takahata.

11. Blade Runner (ídem, 1982), de Ridley Scott.

12. Las amistades peligrosas (Dangerous Liaisons, 1988), de Stephen Frears.

13. La condena (Kárhozat, 1988), de Béla Tarr.

14. Dublineses (Los muertos) [The Dead, 1987), de John Huston.

15. Terciopelo azul (Blue Velvet, 1986), de David Lynch.


1991-2000

1. Armonías de Werckmeister (Werckmeister harmóniák, 2000), de Béla Tarr.


2. Yi yi (ídem, 2000), de Edward Yang.

3. Carretera perdida (Lost Highway, 1997), de David Lynch.

4. Sátántangó (ídem, 1994), de Béla Tarr.

5. La delgada línea roja (The Thin Red Line, 1998), de Terrence Malick.

6. Sin perdón (Unforgiven, 1992), de Clint Eastwood.

7. Una historia verdadera (The Straight Story, 1999), de David Lynch.

8. Eyes Wide Shut (ídem, 1999), de Stanley Kubrick.

9. La doble vida de Verónica (La double vie de Véronique, 1991), de Krzysztof Kieslowski.

10. Deseando amar (Fa yeung nin wa, 2000), de Wong Kar-Wai.

11. Ed Wood (ídem, 1994), de Tim Burton.

12. Secretos y mentiras (Secrets & Lies, 1996), de Mike Leigh.

13. Los puentes de Madison (The Bridges of Madison County, 1995), de Clint Eastwood.

14. Dioses y monstruos (Gods and Monsters, 1998), de Bill Condon.

15. El club de la lucha (Fight Club, 1999), de David Fincher.


2001-2010

1. Mulholland Drive (Mulholland Dr., 2001), de David Lynch.


2. El nuevo mundo (The New World, 2005), de Terrence Malick.

3. Saraband (ídem, 2003), de Ingmar Bergman.

4. Mystic River (ídem, 2003), de Clint Eastwood.

5. El pianista (The Pianist, 2002), de Roman Polanski.

6. Million Dollar Baby (ídem, 2004), de Clint Eastwood.

7. Another Year (ídem, 2010), de Mike Leigh.

8. 2046 (ídem, 2004), de Wong Kar-Wai.

9. Deseo, peligro (Se, jie, 2007), de Ang Lee.

10. Master and commander: Al otro lado del mundo (Master and Commander: The Far Side of the World, 2003), de Peter Weir.

11. Two Lovers (ídem, 2008), de James Gray.

12. Caché (ídem, 2005), de Michael Haneke.

13. El luchador (The Wrestler, 2008), de Darren Aronofsky.

14. Big Fish (ídem, 2003), de Tim Burton.

15. Promesas del este (Eastern Promises, 2007), de David Cronenberg.

Recent Posts

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...